Fundación Katy Summer · 2019

Una comunidad contra el ciberacoso

Diez días, tres diseñadoras y un encargo abierto: una herramienta digital contra el ciberacoso. Terminamos proponiendo una comunidad, no una app.

Equipo: Natalie Veloso Zúñiga, Francisca Mora, Paulina Contreras M.

También publicado en Medium (2020) · La versión visual, en Behance

La Fundación Katy Summer nace en memoria de Katy, una joven que fue víctima de acoso cibernético por parte de sus pares en una comunidad escolar. Su encargo fue deliberadamente abierto: explorar una herramienta digital frente al ciberacoso en adolescentes en Chile, sin restringir el proceso con límites de costo o de público, pero con una condición — que la propuesta se sostuviera sola como idea de negocio en menos de un año desde su lanzamiento.

Un tablero de pared cubierto de post-its: arriba, una fila con los días de la semana; debajo, columnas con las tareas escritas a mano —observación contextual, entrevistas, benchmark, «HMW?», lluvia de ideas, customer journey map, sketches, prototipo de alta fidelidad, testear y ensayar presentación.
Los diez días, repartidos el primer día. El tablero físico convivió con un Trello: lo de papel es lo que se mira sin querer, cada vez que pasas por delante.

Los entregables comprometidos eran los problemas y oportunidades detectados en la investigación, la definición del público objetivo, la definición de la solución, un prototipo navegable, y la explicación de cómo los contenidos y funcionalidades respondían tanto a los objetivos del proyecto como a las necesidades del usuario final.

Qué había que entender primero

La Fundación tiene convenio con la corporación municipal de Las Condes y hace charlas en colegios, dirigidas a estudiantes desde séptimo básico. Esas charlas son además su fuente de financiamiento. Su mensaje es «ser testigo salvador»: empoderar a quien presencia el acoso para que reaccione y denuncie. Forman parte de la campaña «Hay palabras que matan» del MINEDUC.

El ciberbullying no es el bullying con otro medio. Se distingue por el anonimato de quien acosa, que no ve las consecuencias de sus actos, y porque no deja evidencia tangible. Un estudio chileno de 2016 muestra el tamaño del problema: más del 80 % de los estudiantes defendería a un amigo atacado en la sala de clases, y esa cifra baja a poco más del 50 % cuando el ataque ocurre en redes sociales.

Cómo investigamos

  1. Investigación contextual sobre la Fundación y sobre la diferencia entre bullying y ciberbullying.
  2. Observación contextual: asistimos a una charla de la Fundación a séptimos y octavos básicos, y al Carnaval de la Prevención en el barrio República, entrevistando a asistentes y a los stands.
  3. Benchmark de cuatro organizaciones que trabajan la temática: NoTrap! en Italia, Kiva en Finlandia, y BraveUp y Volando en V en Chile. Aparte revisamos el Centro de Prevención del Bullying de Facebook, desarrollado con el Yale Center for Emotional Intelligence.
  4. Entrevistas individuales a jóvenes testigos y víctimas, y a dos psicólogas que habían atendido casos.
  5. Mapa de empatía, proto-personas, customer journey map por persona, ideación con «How Might We», flujo, sketching, mockup, prototipo y testeo.
Dos bloques de fotografías. A la izquierda, «Carnaval de la prevención»: seis fotos de stands de distintas organizaciones con sus equipos. A la derecha, «Charla Fundación KS»: un auditorio lleno de escolares, vistos de espaldas, frente a un escenario con la presentación proyectada.
La observación contextual: el Carnaval de la Prevención en el barrio República y una charla de la Fundación a séptimos y octavos. Los datos sobre qué cuentan los jóvenes a sus padres salieron de aquí, no de una encuesta.

Del benchmark salió algo que orientó todo lo demás: casi todas las intervenciones existentes ponen el foco en la prevención, y muy pocas en qué hacer una vez que el acoso ya empezó.

Cuadro comparativo del benchmark con cuatro organizaciones —NoTrap! (Italia), Kiva (Finlandia), BraveUp (Chile) y Volando en V (Chile)— y seis columnas: origen, foco, actores de la intervención, plataforma, si es preventivo y qué enseña.
Las cuatro organizaciones comparadas. Leída en columna, la de «Preventivo» es la que decidió el proyecto: casi todas trabajan antes de que empiece el acoso.

Qué dijeron las entrevistas

  • En los casos entrevistados —mujeres y hombres de 18 a 20 años— la baja autoestima aparece como consecuencia del bullying escolar, y se perpetúa más allá del colegio.
  • Todo empieza por una «broma» que se intensifica: una foto publicada, un meme que se comparte, hasta volverse violencia y acoso.
  • La víctima siente miedo, inseguridad, vergüenza y dificultad para hablar del tema. Quienes llegan más afectados son, en su mayoría, los que pidieron ayuda y no la recibieron.
  • Los testigos no quieren verse afectados, quieren pasar desapercibidos, tienen miedo y no saben qué hacer.

En la charla observada, menos de un tercio de los jóvenes dijo hablar de todo con sus padres, y al menos la mitad dijo no contarles cosas porque «no comprenden». Cuando se preguntó si alguno se había ido a dormir sin querer despertar, alrededor de un 15 % levantó la mano.

El giro

El testigo ya estaba en el centro antes de que llegáramos: «ser testigo salvador» era el mensaje de la Fundación. Lo que la investigación añadió fue que ese testigo no es uno sino dos, que ninguno de los dos tiene herramientas para hacer frente al ciberacoso, y que ninguno ve el efecto de lo que hace o deja de hacer.

Los dos mapas de empatía dibujados a mano sobre papel, titulados «Testigo Cómplice» y «Testigo Pasivo». Cada uno reparte alrededor de un círculo central lo que esa persona dice, piensa, hace y siente.
Los dos mapas de empatía. La tabla de abajo es su resumen; esto es de dónde salió.
Los dos tipos de testigo, y qué los distingue
TestigoQué le pasaQué no ve
CómplicePresionado por mantener su estatus social y por la presión de los otrosLa gravedad de sus propios actos: reírse de un meme sobre un compañero
PasivoTiene miedo de convertirse en la próxima víctimaQue su inacción también tiene efecto. Es una víctima secundaria
Diapositiva titulada «Objetivo de la propuesta»: crear una interfaz que permita extender el objetivo de la fundación y a la vez concientice, visibilice, eduque y empodere a testigos salvadores para hacer frente al ciberbullying a través de la unión entre pares.
El objetivo reescrito después del giro. Ya no habla de la víctima: habla del testigo.

Qué propusimos

No una aplicación de denuncia, sino una comunidad: la campaña #YoElijoSalvar, con un compromiso escrito que incorporaba a quien lo firmaba a la Comunidad Katy Summer. Adolescentes y familias firmaban por separado en la web; las instituciones —educativas, de salud y municipales— se sumaban contratando las charlas de la Fundación. El contenido de ese compromiso se estructuró en los tres pilares que sostienen el trabajo contra el ciberacoso: sensibilización, alfabetización digital e implementación de metodologías.

Tablero de ideación en tres filas de tarjetas. La primera, «Insights», recoge hallazgos como «el papel del testigo es clave». La segunda, «HMW?», los convierte en preguntas: «¿Cómo podemos potenciar al testigo?». La tercera, «Lluvia de ideas», reúne respuestas, entre ellas «crear pacto/carta de compromiso para testigos».
El paso que se suele saltar al contar un caso: cómo un hallazgo se vuelve pregunta y una pregunta se vuelve idea. El compromiso firmado aparece aquí, abajo a la derecha, como una tarjeta más.

La propuesta encajaba con cómo se financia la Fundación. Si los colegios firman y se suman a una red nacional, aumenta la demanda de charlas de sensibilización, que es su ingreso; y con más ingresos, la Fundación crece. Un efecto bola de nieve, con el boca a boca como motor.

Para una segunda etapa quedó propuesto enseñar estrategias de afrontamiento usando tecnología y trabajando entre pares, además de incorporar braille y accesibilidad web para que la herramienta alcanzara a toda la comunidad.

Cuatro pantallas en fila bajo el título «Propuesta web campaña #YoElijoSalvar — Flujo estudiante»: la portada con el contador de firmas, la página del compromiso, el formulario de firma y la confirmación de unión a la campaña.
El recorrido entero de un estudiante, de llegar a la portada a quedar dentro de la comunidad. Cuatro pantallas: la propuesta no necesitaba más.

Qué no salió bien

El testeo de cinco segundos con doce personas mostró que la página comunicaba con claridad que trata sobre ciberbullying. Pero al preguntar a quién estaba dirigida, la mayoría respondió que a los padres, cuando apuntaba también a jóvenes y a instituciones. La interfaz había que repensarla para incluir a los tres.

Nube de palabras con las respuestas del testeo. Las más grandes son «ciberbullying», «de», «no» y «algo»; alrededor aparecen «prevención», «página», «firmas», «fundación» y «recuperación».
Lo que doce personas recordaron tras cinco segundos de página. «Ciberbullying» domina, que era el objetivo; lo que no aparece por ninguna parte es a quién está dirigida.
  • Con diez días no alcanzamos a iterar sobre ese hallazgo, que es justo para lo que sirve testear.
  • Faltó testeo formal con jóvenes y apoderados, que podrían haber aportado sobre la idea misma y no solo sobre la interfaz.
  • No llegamos a definir cómo se mediría la efectividad de la propuesta a mediano y largo plazo.

Y el aprendizaje que se lleva uno de un encargo así: el ciberacoso es bastante más complejo de lo que alcanzábamos a imaginar, y toca a muchos más actores de los que se ven al principio.

En qué quedó

La propuesta no se implementó. Quedó en el bootcamp, donde nació, y la Fundación siguió su trabajo sin ella. Lo escribo porque un caso que termina en el prototipo deja suponer que aquello se lanzó, y no se lanzó.

El impacto fue hacia dentro. Lo que me llevé no fue la plataforma: fue ver de cerca el compromiso de una familia que convirtió su pérdida en una causa, y conocer colegios a los que el tema les preocupa de verdad y que hacen algo al respecto.

Referencias

  • Cardozo, G.; Dubini, P. M.; Fantino, I. E.; Serra, M. A. y Ramallo Torres, M. G. (2016). Bullying y ciberbullying en adolescentes escolarizados.
  • Salguero Barba, N. G.; Garzón González, J. A. y García Salguero, C. P. (2017). Acoso escolar, ciberbullying y su impacto socioafectivo y psicológico en los estudiantes de las instituciones educativas. Revista Boletín Redipe, 6(7), 113-123.